La propaganda jugó un papel fundamental en la extensión de las ideas revolucionarias. Los bolcheviques fueron maestros en el uso de la misma. Como muestra estas fotos y el vídeo:
En este clima de revueltas sociales pululaba por la corte un personaje de oscuros orígenes, el monje Rasputín, que, gracias a su fama de curandero, consiguió granjearse la confianza de la familia real al asegurar que sería capaz de curar la hemofilia que afectaba al príncipe heredero.
Sobre este siniestro personaje se han realizado diversas películas e incluso canciones. La del grupo Boney M. tuvo un gran éxito en los años 70.
Esta versión del grupo Turisa es menos conocida pero tiene los subtítulos en español: